Dicen que ahora hay mobbing
en las escuelas. Antes no hacía falta palabra nueva.
Cuando teníamos tres años ya
sabíamos leer. La profesora estaba sentada en su pupitre, en silencio absoluto.
Con un libro en las manos nos hacía “seguir el punto”. Una alumna leía en voz
alta, de pie, desde su sitio. Cuando la seño decía basta, otra continuaba desde
donde había quedado.
Un día la seño dijo: “Narcisa”.
Una compañera respondió:
—Narcisa no.
—¿Por qué?
—Porque no sabe leer.
—¿Por qué no sabe leer?
—Porque es fea.
En la clase no pasó nada más.
Ahora esto se llama mobbing
escolar. Suena distinto.
Acoso es ir por la calle y oír
detrás a los vecinitos gritar: ‘¡fea, fea, fea!’
Todo sea por lo políticamente
correcto.

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