24.5.26

Un día nublado


 


Hay días que salen nublados. No aciertas ni una. Una especie de telaraña mental te impide comprender lo que está pasando. Esos días hasta te das golpes con las puertas de tu casa…

Otros días el sol brilla, sales de tu casa contenta, tienes claro a dónde vas y lo que hay que hacer, saludas a la gente y te paras a hablar con alguien.

Mientras estás hablando se empieza a nublar el día, el cuerpo se cansa y quiere volver a casa, no sabes cómo acabar la conversación.

He aprendido que al estar contenta hay gente que se arrima solo para volcar su frustración en alguien. Es como si vieran a una persona feliz y sintieran envidia de no serlo ellos. No digo que sea algo consciente ¡eso sería maldad! No, es algo mucho más visceral, más de dentro. Es posible que no se den ni cuenta.

Cuando tomo conciencia de lo que ha ocurrido, antes me enfadaba conmigo misma. Estás cosas consiguen enfermarme literalmente. Somatizo mucho. Pienso y sobrepienso en lo que me han contado.

Ahora no.

Cuando se empieza a nublar el día, le recuerdo a mi interlocutor que tengo la ropa tendida ¡y me voy pitando!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mal carácter

  Cuando era muy pequeña aprendí que mi lugar era sostener a los demás. No como una norma explicada, sino como una lógica que organizaba tod...