25.5.26

El rayo que no cesa

 


Había días en que papá no estaba de humor. 

Teníamos que andar de puntillas porque nunca sabíamos cuándo llegaría el siguiente estallido. 

Ruido. Mucho ruido. Cristales cayendo como lluvia. 

Será por eso que me asustan las tormentas y los ruidos fuertes. Mucho.

Con los años he aprendido a modular el pánico. A veces incluso presencio una mascletà y la disfruto.

Hoy me hablaban de enfrentar los miedos para superarlos y he recordado cuando, embarazada, me sacaron a la calle en plena tormenta para que el “bebé” se acostumbrara a ellas.
Los rayos y truenos estaban encima. Yo temblaba y lloraba de miedo.

Habrá cosas que puedan superarse enfrentándote a ellas.
Yo nunca lo he conseguido con las tormentas.


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