2.6.26

La marea

 


Cuando algo no encaja, la mente empieza a abrir capas. No busca una respuesta, las busca todas. Y cada explicación no cierra, abre otra. El sistema crece hasta ocuparlo todo. Y entonces no hay fin.

No hay seguridad en ninguna de las versiones. Solo variaciones de lo mismo. Y en algún punto, el suelo desaparece.

La otra mente no hace eso. Busca una sola línea. Si no la encuentra, se detiene. Vuelve siempre al mismo punto, como si insistir fuera una forma de fijar la realidad.

Dos formas de pensar el orden: una por exceso, otra por reducción. Ninguna es estable por sí sola. Y aun así, ambas siguen intentando serlo.


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